No todo el mundo tiene la oportunidad de poder ver en el presente que puede ocurrir en un futuro. No todo el mundo, porque afortunadamente (o desafortunadamente) estamos viviendo en nuestro sector, los mismos cambios que sufrieron la industria discográfica con la aparición de los nuevos formatos de audio y los dispositivos para reproducirlos.

Un símil bastante gráfico

spotify

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En mi opinión (Jorge), si las discográficas ven la luz al final del túnel (aunque sea un rayito) es gracias a las aplicaciones para reproducir música por streaming. ¿Conocéis Spotify?, es genial. Me parece un modelo de negocio interesantísimo, donde las discográficas tienen ingresos por reproducción. Desde luego, mejor que la descarga pirata sin duda.

En esta línea, las editoriales están empezando a caer en los mismos errores que las discográficas entonces. Sobre todo con las políticas de precios que los grandes, como Rupert Murdoch, están imponiendo en sus libros electrónicos. Es cuando debemos aprovecharnos de nuestro viaje en el tiempo, necesitamos el Spotify de los libros. Una aplicación con distintos niveles de suscripción que de beneficio a las editoriales por las consultas en línea.

Nuestras alternativas

Muchos (supongo que todos) conoceréis Google libros, y me diréis que esa es la solución. Pero yo creo que no y menos de la manera que lo está haciendo. Mirad lo que hace la gente de O’Reilly, a través de su solución Safari. Conocíais el concepto de libro electrónico de Disney, mirad en Disney Digital Books (incluso deben tomar ejemplo las editoriales infantiles o educativas, pero de esto ya hablaremos otro día). Verdad que es genial. Aunque no es oro todo lo que reluce. Estos desarrollos están vinculados a la tecnología Flash de Adode y para consumirlos necesitamos un flash player en nuestro equipo. Cosa imposible en muchas plataformas, sobre todo las móviles.

Conclusiones

Si le damos al consumidor la posibilidad de disfrutar de nuestros contenidos fácilmente, estaremos incentivando el consumo legal y se minimizara el consumo pirata.

Deben poder consumirlos tanto online como offline, a modo de préstamo o alquiler.

Este es el camino que debe seguir nuestro sector. Debemos aprender de las discográficas. La transición que nos toca vivir será tarde o temprano, debemos subirnos al tren de la tecnología antes que las discográficas.

Todos esperábamos impacientes la llegada del nuevo “tablet” de Apple, pero nadie lo esperaba (por lo menos, desde mi punto de vista) como el nuevo eReader. Sin embargo, en el video de la presentación pudimos ver una aplicación para el iPad, que hace de él, el lector de eBooks más fantástico hasta la fecha, el iBook. Indudablemente, Apple ya tiene su tienda de eBooks en formato ePub y bajo una versión modificada de su DRM FairPlay.  Solo una parte negativa (o no, depende de consumidor), a diferencia del resto de lectores “puros” su pantalla no es de tinta electrónica. Al parecer, leemos con menos trauma para nuestros ojos en dispositivos de tinta electrónica. ¿Es un inconveniente?, pues podría serlo, pero para gusto los colores.

No cabe duda que el iPad se ha convertido en el gadget más deseado del momento. ¿Qué ocurrirá con los eBooks?, ¿Dejara Amazon la aplicación del Kindle para el iPad? Creo que se ha abierto una gran batalla por la estandarización de los sistemas DRM, en la que podemos ver como disputan grandes compañías como Adobe, Apple (gracias al iBook), Amazon (con su conocido Kindle) y Google de una forma indirecta. Si, de la mano de Barnes & Nobles y su lector Nook que funciona sobre el sistema operativo de Google Android.

De todas estas compañías, destacar Adobe ya que es la única que no enlaza todas las piezas de la cadena de distribución digital del libro. Me explico, Amazon, Apple y Barnes & Noble manejan el catalogo de las editoriales, la tienda de los libros y la distribución digital de los mismos, es decir, monopolizan el mercado. Sin embargo Adobe solo se embarcado en el sistema DRM, dejando abierta la posibilidad de que distintos lectores (Sony, Inves, Papyre, Airis, etc.) sean compatibles con su sistema y que distintas tiendas de ebooks (www.todoebook.com y ebooks.elcorteingles.es, por ejemplo) sean compatibles con su sistema, y por supuesto, con los lectores también compatibles. El mercado debería converger a un sistema DRM (o a ninguno) y que cualquier lector funcionara en cualquier tienda de ebooks. Pero, no realidad es otra. Bajo mi opinión, si hay alguien que hace algo es Adobe, intentando estandarizar su sistema independientemente de lectores y comercios.

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